Hay historias que no empiezan con una compra, sino con una idea que insiste durante años.
La de Rino y Magda empezó así: hace más de una década, mientras trabajaban en Italia —entre una fattoria didáctica y una empresa biodinámica—, se les fue quedando grabada una pregunta sencilla:
¿Y si un día tuviéramos una finca propia… y la cuidáramos como se cuida a un ser vivo?
Esa pregunta los trajo hasta la Alpujarra, y terminó anclándose en un lugar con nombre de raíz: El Ramizal, en Fondón. Desde septiembre de 2024 viven allí. Y desde entonces, su proyecto ha sido una cosa por encima de todo: recuperar el suelo.
Nota INBIOTA: este caso es especial porque demuestra que la regeneración no es una “moda”: es un camino posible cuando hay método, paciencia y coherencia.
Quiénes son (y por qué conectan tan rápido con cualquiera que ama la tierra)
Al frente están Rino y Magda.
Y si tuvieran que definirse en tres palabras, no lo dudan: permacultura, sostenibilidad y pasión por la vida.
Su proyecto no es “una finca que produce”. Es un modo de habitar: aprender del lugar, respetar ritmos, y construir un sistema que se sostenga con el tiempo.
El Ramizal: empezar por donde casi nadie quiere empezar
Cuando llegas a una finca, la tentación es plantar, producir, vender.
Ellos eligieron lo contrario.
Eligieron el suelo.
Compatibilizando trabajos externos en el territorio (reforestación, educación ambiental), decidieron dedicar sus primeras energías a una tarea poco vistosa pero decisiva:
- regenerar el suelo,
- hacer y aplicar insumos orgánicos,
- plantar especies para recuperar la tierra,
- y fomentar la biodiversidad para que el sistema se adaptara al cambio de manejo.
Porque el cambio que estaban haciendo no era pequeño: pasar de un esquema con insumos sintéticos a un manejo orgánico requiere tiempo. Y, sobre todo, requiere que el suelo vuelva a “funcionar”.
El giro: dejar de “forzar” y empezar a “acompañar”
En proyectos de transición, hay un momento en el que todo cambia:
cuando dejas de preguntar “¿qué le echo?” y empiezas a preguntar:
¿qué necesita este suelo para volver a respirar?
En El Ramizal, la respuesta fue clara:
primero vida (materia orgánica, diversidad, cobertura), después cultivo.
Eso permitió que el suelo empezara a recuperar lo que en agricultura lo es casi todo:
- estructura,
- estabilidad,
- y esa sensación que solo se entiende cuando se pisa: que la tierra “tiene cuerpo”.

Qué hacen hoy (y cómo lo sostienen económicamente)
Aunque el foco principal ha sido regenerar, el proyecto ya está vivo y en marcha:
1) Venta directa en canales cortos
Venden productos de la finca a través de grupos de consumo y mercadillos.
Ese detalle importa: vender cerca suele significar menos presión por volumen y más espacio para producir con coherencia.
2) Transformación con seguridad alimentaria
Han enviado algunos productos a un obrador certificado para procesado (aunque también transforman en finca, para venta prefieren hacerlo con registro sanitario).
Esto es visión: cuidar suelo y también cuidar legalidad y trazabilidad.
3) Talleres con alma (y con futuro en la finca)
Realizan talleres sobre:
- uso y aprovechamiento de plantas medicinales,
- elaboración de productos de cosmética e higiene natural.
Hasta ahora han sido externos, pero su intención es hacerlos dentro de la finca pronto, convirtiendo El Ramizal en un espacio de aprendizaje.
Permaeden: cuando regenerar también significa compartir
Hace un año constituyeron la asociación Permaeden con una idea que resume su manera de estar en el mundo:
lo que aprendemos se comparte, porque a nosotros nos lo compartieron.
Y al mismo tiempo, lo dicen con una honestidad que vale oro:
Nos queda mucho que hacer y aprender, sobre todo de los manejos tradicionales en la zona”.
Ese enfoque —humildad + comunidad + territorio— es, en sí mismo, un indicador de resiliencia.
5 aprendizajes que deja este caso (para cualquier finca en transición)
- Empieza por el suelo, aunque no se vea.
Lo visible llega después. Lo que sostiene todo está debajo. - La biodiversidad no es decoración: es estrategia.
Cuanta más diversidad, más amortiguación frente a estrés y desequilibrios. - Los insumos orgánicos funcionan mejor cuando acompañan un manejo.
No sustituyen un sistema; lo refuerzan. - Los canales cortos son aliados de la regeneración.
Cuando el mercado no te obliga a correr, puedes hacerlo bien. - Compartir acelera.
Crear comunidad (como Permaeden) convierte la finca en un nodo de aprendizaje.
Conclusión: salud del suelo
La historia de El Ramizal es un recordatorio perfecto de una idea que repetimos mucho en INBIOTA:
la productividad no se “compra”; se construye cuando el suelo recupera sus funciones.
Si quieres entender el marco completo (indicadores físicos, químicos y biológicos), te recomendamos leer: Guía completa sobre el salud del suelo
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