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Alimentación sostenible para un medio rural vivo

Hablar de alimentación sostenible no es solo hablar de “qué comemos”. Es hablar de cómo se produce, quién captura el valor, qué impacto tiene en el territorio y si el sistema es capaz de resistir crisis climáticas, económicas y demográficas.

El Foro de Acción Rural (FAR) plantea exactamente eso: la alimentación sostenible como vector de transformación donde el medio rural, la agricultura familiar y la naturaleza son centrales para garantizar una alimentación sana y revitalizar pueblos.

El problema: un sistema agroalimentario frágil (y cada vez más caro)

Según el FAR, el sistema predominante arrastra retos acumulados: acceso a tierra, reparto justo de ayudas, intermediación que comparta riesgos y beneficios, relevo generacional, papel de las mujeres, desperdicio alimentario y, por supuesto, cambio climático y pérdida de biodiversidad.

Además, crisis recientes han expuesto la fragilidad del sistema y la necesidad de una transición agroecológica justa que reconstruya puentes entre campo y ciudad a través de la alimentación.

Qué significa “alimentación sostenible” en la práctica

El FAR se apoya en la visión de sostenibilidad que integra rentabilidad, salud ambiental y equidad social y económica, añadiendo un enfoque territorial (cultura, gobernanza y fortalecimiento de producciones familiares).

Traducido a decisiones concretas:

  • Consumo y compra pública que sostengan economías locales.
  • Producción que no degrade la base (suelo/agua/biodiversidad).
  • Cadena de valor que pague precios justos y reduzca abusos de poder.
  • Políticas públicas que no penalicen a quien produce bien en el territorio.
Los 5 ejes del FAR (resumen útil) y cómo aterrizarlos

El documento estructura propuestas en ejes de actuación. Aquí van en versión “operativa” para cooperativas, técnicos y proyectos del territorio:

1) Reforzar la agricultura familiar sostenible

Incluye impulsar una Ley de Agricultura Familiar, reorientar apoyos (PAC) y consolidar asesoramiento y formación en el territorio (por ejemplo, oficinas comarcales), además de medidas para relevo generacional y apoyo a mujeres.

Cómo aterrizarlo (acción):

  • Programas de acompañamiento técnico por cultivos/zonas.
  • Paquetes de transición con medición (suelo, agua, insumos, rentabilidad).
  • Itinerarios para incorporación de jóvenes (parcelas piloto + mentores).
2) Reequilibrar la cadena agroalimentaria

Se proponen herramientas como reforzar la ley de cadena alimentaria, trazabilidad transparente y campañas de consumo responsable, con atención a productos de proximidad y agricultura familiar.

Cómo aterrizarlo (acción):

  • Modelos de contrato que compartan riesgo (calendarios, precios mínimos, calidad).
  • Etiquetado y relato de valor basado en datos (suelo, agua, prácticas).
  • Estrategia de marca territorial y acuerdos con canal horeca/colectividades.
3) Garantizar el derecho a una alimentación sana y sostenible

El documento insiste en producción de proximidad, temporada y cadenas cortas, con instrumentos para facilitar la venta directa y mejorar normativa aplicada a pequeña escala.

Cómo aterrizarlo (acción):

  • Canales cortos (cestas, mercados, acuerdos con comedores).
  • Infraestructura compartida (obradores, logística, puntos de venta).
4) Reducir pérdidas y desperdicio alimentario + circularidad

Se plantea actuar en normas de comercialización, planificación y sensibilización, y promover recogida selectiva de orgánica para compostaje y retorno a suelos.

Cómo aterrizarlo (acción):

  • Compostaje de proximidad con trazabilidad.
  • Programas “segunda categoría” (transformación) en cooperativas.
5) Gobernanza alimentaria participativa

El FAR pide asegurar participación efectiva de organizaciones y propone la creación de un Consejo Nacional de Alimentación para articular políticas alimentarias con sociedad civil.

Cómo aterrizarlo (acción):

  • Consejos alimentarios locales/comarcales.
  • Mesas técnicas (productores–técnicos–ayuntamientos–centros educativos).
La pieza que conecta todos los ejes: el suelo (y la resiliencia real)

Si la producción sostenible no se apoya en suelo funcional, lo demás se vuelve más caro: suben costes, baja estabilidad, se tensiona el precio final y se vacía el territorio porque el margen desaparece.

Por eso, “alimentación sostenible” no es un eslogan: es una hoja de ruta donde el suelo es infraestructura crítica.

Qué puede hacer INBIOTA aquí (sin humo)

En el terreno práctico, muchas fincas quieren transitar pero se bloquean por dos motivos:

  1. No saber qué palanca priorizar (agua, estructura, biología, salinidad, fertilidad).
  2. No tener un método de seguimiento que conecte suelo → manejo → rendimiento → margen.
Fuente

Foro de Acción Rural (FAR). (octubre 2025). Alimentación sostenible para un medio rural vivo (documento/posición). (PDF alojado en ugt.es).

Plan técnico de transición (suelo + producción + mercado)